viernes, 31 de julio de 2015

CANCIÓN DE LA INFANCIA - Peter Handke


CANCIÓN DE LA INFANCIA

Cuando el niño era niño 
caminaba balanceando los brazos,
quería que el arroyo fuera un río, 
que el río fuese un torrente
y que ese charco fuera el mar. 

Cuando el niño era niño  
no sabía que era niño, 
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño 
no tenía una opinión de nada, 
no tenía costumbres, 
se sentaba a menudo con las piernas cruzadas
o salía corriendo,
tenía un remolino en el pelo  
y no hacía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño 
era el tiempo de preguntar:
¿Por qué soy yo y no tú? 
¿Por qué estoy aquí y no allá?
¿Cuándo comenzó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿La vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo
¿no es acaso una ilusión del mundo ante el mundo?
¿Existen realmente el mal y la gente mala de verdad?
¿Cómo es posible que yo, el que soy, no existiera antes de nacer
y que un día yo, el que soy, no seré más este que soy?

Cuando el niño era niño, no pasaba las espinacas, las arvejas,
el arroz con leche, la coliflor, 
ahora come todo eso,
y no sólo porque debe.

Cuando el niño era niño una vez despertó en una cama desconocida,  
y ahora lo hace una y otra vez.

Entonces mucha gente le parecía hermosa, 
ahora sólo unos pocos, y con suerte.

Tenía una imagen clara del Paraíso,
ahora, a lo sumo puede adivinar.

No concebía la nada, 
y hoy tiembla ante la sola idea.

Cuando el niño era niño jugaba con entusiasmo, 
y ahora se emociona como entonces pero sólo con el trabajo.

Cuando el niño era niño era suficiente comer una manzana, un pan, 
Y aún ahora lo es.

Cuando el niño era niño las moras le caían en las manos
como sólo las moras pueden hacerlo, 
y así es hasta hoy.

Las nueces le ponían áspera la lengua 
y aún lo hacen.

Tenía, en cada montaña, el anhelo de una montaña más alta
y en cada ciudad, el anhelo de una ciudad mayor, 
y todavía es así.

Arrancaba las cerezas de las ramas más altas con una euforia que siente todavía,

tenía cierta aversión a los extraños que todavía conserva 
y esperaba la primera nevada como la espera hoy.

Cuando el niño era niño 
arrojó un palo contra un árbol como una lanza  
y allí está temblando todavía.

Peter Handke

fuente: Infierno Alegre  
imagen: Sally Mann

domingo, 26 de julio de 2015

domingo, 19 de julio de 2015

Kintsugi - el arte de la resiliencia


Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.
El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza.
El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. En lugar de considerarse que se pierde el valor, al reparar la cerámica se crea una sensación de una nueva vitalidad. Dicho de otra forma, el tazón se vuelve más bello después de haber sido roto y reparado. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.



miércoles, 15 de julio de 2015

Ifigenia no debe morir - El arte del presente, conversaciones con Ariana Mnouchkine


En el teatro, hay una parte de brujería: en cada uno de los intérpretes sube solapadamente esa parte de Orestes, de Clitemnestra, de Agamenón que cada uno lleva consigo. Y si tienen la energía suficiente para creer en lo increíble, si sus cuerpos cobraron la forma de otro, entonces empieza a ser muy peligroso para todo el mundo estar cerca de esos monstruos. Y si no tenemos miedo, cuando Clitemnestra reclama y suplica a Agamenón que no mate a Ifigenia, si no creemos en ningún momento que Agamenón puede llegar a doblegarse, si no conservamos esa esperanza hasta último momento, si no nos creemos eso, entonces no hay teatro. A menudo, antes de la función, nos decimos: "Esta noche Ifigenia no debe morir."

- ¿Le da miedo la muerte?

- Por las personas que quiero, sí, terriblemente. Tengo miedo al sufrimiento y a la separación. Tengo un miedo espantoso a la muerte de los demás. No quiero ni siquiera imaginármela. Por egoísmo, sin duda... Pero no de la mía. Me da incluso cierta curiosidad. Sólo espero que no duela demasiado. Como todo el mundo, quisiera una muerte que no me duela demasiado. No me gustaría morirme de vieja sino de cansancio, de agotamiento. Morir de haber hecho demasiadas cosas. Y de haberlas hecho bien.

I would rather be ashes than dust!
I would rather that my spark should burn out
in a brilliant blaze than I should be  by dry-rot.
I would rather be a superb meteor, every atom
of me in magnificent glow, than a sleepy and permanent planet
The function of man is to live, not to exist.
I shall not waste my days trying to prolong them
I shall use my time.

JACK LONDON

EL ARTE DEL PRESENTE
Ariane Mnouchkine
Conversaciones con Fabienne Pascaud




imágenes: Rocco Romanno

domingo, 12 de julio de 2015

del hielo a la humedad hay un temblor apenas - Wendy Guerra

Del hielo a la humedad hay un temblor apenas
una canción restaurada...

Wendy Guerra, Ropa interior

imagen: Fabien Guillermont (La mise en bière, chapitre 1 (l’excitation), 2014, vidéo © Fabien Guillermont)
http://www.fabienguillermont.com/index.php?/la-mise-en-bier/film/