jueves, 22 de junio de 2017

el demorarse requiere una recolección de sentido

 
El ocio como schola está más allá del trabajo y la inactividad. Es una capacidad especial que debe ser educada. No es una práctica de «relajación» o de «desconexión». El ocio remite al pensar como theorein, como contemplación de la verdad. San Agustín también distingue el ocio (otium) de la inacción pasiva: «En el ocio no le debe entretener y deleitar la ociosidad, sin entender en nada, sino la inquisición, o el llegar a alcanzar la verdad». «Al ocio loable» pertenece «el amor de la verdad». La incapacidad de tener ocio es un signo de apatía. 

El ocio no tiene que ver con no hacer nada, sino que es más bien lo contrario. No está al servicio de la dispersión sino de la reunión. El demorarse requiere una recolección de sentido. 

El aroma del tiempo (el arte de demorarse)

imagen: Katty Hoover

Moanin - Charles Mingus

Charles Mingus

lunes, 5 de junio de 2017

Nature Boy - Nat King Cole



There was a boy
A very strange enchanted boy
They say he wandered very far, very far
Over land and sea
A little shy and sad of eye
But very wise was he

And then one day
A magic day he passed my way
And while we spoke of many things
Fools and kings
This he said to me
The greatest thing you'll ever learn
Is just to love and be loved in return

The greatest thing you'll ever learn
Is just to love and be loved in return

Nat King Cole

jueves, 1 de junio de 2017

la poesía es el lugar donde la palabra no fracasa


¿Por qué la poesía?

—Yo no he podido nunca separar bien lo que es expresión de lo que es comunicación. Cuando leo esos análisis por donde rondan la ensayística, la filosofía o la crítica literaria, que manejan estos lugares ya demasiado comunes, no entiendo bien cómo puede separarse el hecho de la identidad del hecho de la comunidad o integración con una unidad superior. Yo sé, creo saber, que solo no soy nada, que aislado de todo lo que constituye lo que entiendo por realidad no existo. Esto me parece evidente. Nada existe solo. Pero yo no puedo separar eso del hecho de lo que soy dentro de esa totalidad, o sea, mi identidad. Encontré no hace mucho, en un trabajo bastante conmovedor, la idea de que gran parte de la perturbación y la violencia tremenda del momento que vivimos se debe a una crisis del sentimiento de identidad, ya que la gente no puede reconocerse como lo que es o lo que podría ser, no puede reconocerse como parte de una totalidad. Supongo que en algunos momentos de la historia debe haber existido ese sentimiento más que ahora, porque en la actualidad hay una serie de condiciones o de interferencias que lo perturban muy especialmente. Entre las interferencias posibles —hay miles— está la lucha infernal por el éxito, el dinero, el poder y, además, ese factor disolvente de la caridad humana que es la comunicación masiva, a través de los medios que nos abruman cotidianamente.

La soledad sería un deseo, en el fondo, de identidad. Pero entonces, ¿por qué optar por la palabra y no por el silencio?

—Voy a eso. Porque el sentimiento de formar parte de algo mayor que uno es el sentimiento de formar parte de la humanidad, de integrar con otros seres, en la misma situación y el mismo destino, una aventura común. Y la comunicación con esos seres se da, básicamente, a través de la palabra.

Es decir, usted siente que allí la palabra no fracasa.

—Exactamente. La poesía es uno de esos pocos lugares donde la palabra no fracasa. O donde, al menos, puede no fracasar.

¿Hay otros lugares?

—Yo diría que hay solamente otros dos: el amor y la amistad.

¿Por qué?

—Porque también allí la palabra es celebración y coincidencia.


Roberto Juarroz, De Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido.

fuente:

imagen: Alisa Resnik