martes, 8 de agosto de 2017

PUNTO G (CON G DE GÉNERO) - Lilian Sprovieri (Revista Palta)




fuente: https://revistapalta.com

El sol calienta de a poco el campamento escolar. Las chicas todavía dormimos así como los varones que están del otro lado del predio. El colegio religioso al que vamos nos llevó a pasar un día y medio de naturaleza y catecismo. Le llaman convivencia, pero nosotrxs no, y estamos acá por otra cosa. Antes de salir elegimos cuidadosamente la ropa porque esta vez es sin uniforme. Fuimos en busca de abrazos, besos, fotos de papel, miradas, conversaciones escondidas. Tenemos 12 años y secretamente ardemos.
Ya amaneció. Los chicos vienen al encuentro para contar y también para saber qué pasó anoche en la intimidad de nuestra carpa. Nosotras no tenemos mucho para decir. No nos tiramos pedos, no nos encanutamos comida, no trasnochamos demasiado y mucho menos que todo nos hicimos la paja. Ellos sí. Waska, leche, pija, chota.
Su onanismo era público, el nuestro silencioso. En esa primera etapa de mi vida y adolescencia no escuché nunca a ninguna amiga; a ninguna mujer, ni siquiera en la TV, decir “yo me masturbo”. En cambio los varones que conocía hacían competencias de pajas en sus casas, en los baños, mirando porno, conjunta y separadamente. Nosotras, el placer negado, y a la vez perturbador ¿Qué se puede pensar de una práctica secreta que haces compulsivamente y que ninguna otra confiesa hacer?
En la secundaria llegó el sexo y finalmente cogímos, esto conllevó el precio de la virginidad, así que la perdimos, con más o menos laureles, con pocas o muchas velas, con amor o sólo con calentura. Sin embargo en mis primeras veces con un hombre me era difícil encontrar dónde estaba ese placer especial del que tanto se hablaba. El día que finalmente llegué al orgasmo fue, una vez más, gracias a mi clítoris y comprendí: la penetración era algo análogo a lo que yo venía haciendo inmemorialmente sola. Ojalá entonces hubiera leído El mito del orgasmo vaginal. Según esta escritora y activista del segundo feminismo “Los hombres llegan al orgasmo esencialmente debido a la fricción con la vagina, no con la zona clitoridiana que es externa e incapaz de causar fricción como lo hace la penetración. Las mujeres han sido, así, definidas en términos de lo que complace a los hombres; nuestra biología no ha sido analizada correctamente”. Desde aquel primer día entonces y por muchos años practiqué un sin número de posiciones sexuales que favorecen al orgasmo masculino y sólo una o dos que me favorecen a mí. Anne Koedt en el año 1968 dijo “Debemos comenzar a exigir que si ciertas posiciones, que hoy se califican de “estándar”, no conducen a ambos al orgasmo dejen de ser calificadas como tales”.
En todo este recorrido mantuve siempre las conversaciones íntimas con mis amigxs, muchos de ellos varones heterosexuales que confiesan sentir el peso (la obligación) de realizar ciertas posiciones, de tener que demostrar cierta energía, cierta potencia. Ni que hablemos de que tienen que tener la pija parada todo el día y toda la vida, porque ¿qué es un hombre sin erección? ¿Y el tamaño? A su vez les es obligatorio eyacular. Puede suceder que estén cansados o nerviosos o borrachos, pero el abandono de la relación sexual sin su semen es condenatorio. Es la conclusión de: falta algo, salió todo mal, no la pasamos bien. No así con el orgasmo femenino, que no es infalible, ni necesario. Nadie lo extraña.
En una de esas charlas confesionales también, promediando la madrugada, cuando el sol despuntaba por la ventana del bar, se oyó bajo un varonil “quiero que me metan algo en el culo” y luego de eso risas y aplausos femeninos. Finalmente se invertía el acto penetratorio, alguien estaba curioso, alguien tenía la cola caliente.
Las relaciones sexuales que hoy por hoy tenemos son coitocéntricas, falocéntricas, tienen el orgasmo masculino como culminación absoluta e infalible, y la completa negación del placer femenino. Combatimos la desigualdad económica e intentamos legislar sobre la violencia machista pero seguimos atadas a imágenes o prácticas sexuales generizadas.
Mientras mi clítoris y el de todas no tenga siquiera un nombre sucio y popular para llamarle cuando quiero que lo toquen y siga anclado a su nombre científico no habrá revolución. Mientras la penetración siga siendo sólo del hombre, la pija medio goma el apocalipsis, el pete protagonista y el cunnilingus opcional (nótese otra vez la palabra culta) no se llegará a la igualdad. Porque el machismo que nos condena a todos se está escondiendo en el lugar más recóndito para que no lo saquen de ahí por el tabú que todavía (aunque no lo crean) hay en el sexo. Hagamos de nuestras relaciones sexuales una trinchera íntima dónde pongamos en jaque no a nuestrxs compañerxs sexuales sino a toda la basura machista que juntos venimos arrastrando y nos niega el placer de los orgasmos y la pluralidad de encuentros. Cambiemos eso y acabémoslo todo.
Lilian Sprovieri

22 comentarios:

  1. Propongo que le digamos "garbancito" al clitoris, si es que nadie ya lo hace.

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  2. Nombre sucio propuso la autora. Esos son nombres de jardín de infantes.

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  3. mira vos,yo respeto la diversidad de preferencia sexuales,pero esto es basura,ahora quieren cambiar las practicas sexuales solo por capricho de unos pocos?si se quieren introducir objetos en el ano tienen total libertad,yo no me opongo,eso si no tienen ningún derecho a presionar a los demás para adoptar esa practica

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    1. Con todo respeto, me parece que no leiste bien o que entendiste cualquier cosa...

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    2. No entendiste nada. De nuevo, no es sobre uds, por una vez es sobre nosotras, lo que a nosotras nos pasa (o no).

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    3. Me parece que Maxi no sabe qué es el clítoris...googlear antes de comentar a veces ayuda maxi

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    4. Maxi cállate, nadie te va a penetrar el ano. A menos que lo desees, eso de la violación lo hacen los machirulos, no nosotras!

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    5. Es sobre hombres y mujeres, me parece. La mujer condenada a prácticas apuntadas al placer masculino por "costumbre", "cultura" y el hombre sometido a la presión de la potencia, del ser el activo en la ecuación, de mantener la erección como confirmación de su masculinidad y a la eyaculación como prueba de su éxito...

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  4. Gracias a todos! Los invito a mi facebook @Lilian Sprovieri y a ponerle me gusta a la Revista Palta en face y aquí la web https://revistapalta.com/

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  5. Me parece que es un poco carente de sentido el manifiesto (si es que es un manifiesto), en tanto que en cada relación sexual consentida hay pactos implícitos y a veces explícitos en donde se proponen las condiciones del acto. Hay hombres que son totalmente feministas en la cama mientras las propias mujeres lo condenan por la no-erección-absoluta. Cuántas veces los hombres bajamos a lamer vaginas y nos apuran con el comentario "quiero que me la metas". Vos lo planteas como un mandato patriarcal y quizá se trate exclusivamente de gustos: hay mujeres que prefieren la penetración, hay otras que prefieren el sexo oral y sanseacabó, otras prefieren la zoofilia, otras son asexuadas, a otras les gusta las vaginas, a otras las orgías, a otras y otros, a otras y a otros, etc. (Una hembrista podría argumentar que quizá la chupo mal). Lo que veo terrible en todo caso es etiquetar y clasificar la sexualidad del otro por parte de muchas compañeras. Tu sexualidad es neoliberal y marketinera, ¡¡cómo te van a gustar los disfraces!!, ¡¡Te estás humillando compañera!!
    Mi sexualidad es mía y no la elegí. No porque me guste la felatio soy un macho, tampoco porque a la mujer le guste practicarlo: una traidora de género. Sepamos que el machismo no se esconde en la sexualidad, siempre y cuando allí no se esconda lo más oscuro de la perversión humana; el universal no es aplicable al caso puesto que la sexualidad de cada uno tiene millones de aristas per capita; esta clase de feminismo extremo es anacrónico, atrasa.

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    1. Pasa que mandato patriarcal se suele entender como "del hombre hacia la mujer" y no es así. Cuando una mina te dice "quiero que me la metas" (me pasa lo mismo), más allá de sus gustos (es válido que le caliente más eso que un pete) también está siendo atravesada por los mandatos que hacen del falo el centro de las relaciones.
      Los pactos en la sexualidad son válidos y hermosos, pero no hay que temer deconstruirlos y pensar de dónde salen. Verdaderamente estamos motivando una igualdad en la cama o reproducimos viejas estructuras que nos enseñaron sobre cómo gozar?

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  6. Estoy de acuerdo.
    Me parece que lo que sucede en estos tiempos es solo hechar culpas al sexo masculino.
    Dónde queda la ley de causa y efecto?
    Las 7 leyes universales?
    Nadie nos hace nada.
    Así como se le reprocha al hombre, la mujer también está falta de conciencia.
    Y concientizar no es el ponerse a la altura de ningún hombre. Ese deseo nace desde una ignorancia (digo ignorancia, sin descalificar).
    Ambos sexos deben de equilibrar su fem/masc.
    De lo contrario todo estará cada vez peor.
    La idea es integrar. No criticar.
    Por ahí oí una canción que habla que "vivas nos queremos" y en toda la canción habla denigrando al hombre.
    Y si hacemos algo para integrarlo y enseñarle, pero desde el amor?
    Hay Mucha práctica espíritual, mucha pachamamma, pero tienen que darse cuenta que hay que buscar nuevos rumbos y que por donde se está yendo no sirve de nada.
    Abrazo seres. EL OTRO SOY YO.


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  7. Se debería educar, tanto a la mujer como al varón, en la realidad de la sexualidad femenina, en cada detalle y cada posibilidad, sin excluir nada. Después cada quien elegirá libremente teniendo este conocimiento, sin la manipulación forzosa del machismo, la pornografia y el sexismo cosificante de la TV, el cine y la publicidad ( aquí es habría que reglamentar para regular la distorsión hacia el machismo y la explotación de la mujer). Recuperar el equilibrio natural entre mujer y varón, otorgando el lugar antropológico e historico que por derecho debe dársele a las mujeres, también serviría para redefinir el rol del hombre y sus exabruptos, lo que estimularía un mejor manejo de la propia definición y conducta social.

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  8. A mí me encantó la foto de la nota jajajaja... creo que leí la nota porque compré con la foto de la concha en la cara. Hablando un poco más en serio, me parece genial que se hable de sexualidad desde ese lugar de sinceridad y no desde la cosa pseudo progre feninazi porque nadie que tenga una pareja a la que ama con el alma sometería a prácticas sexuales que no impliquen dar y recibir placer... el problema es que hay gente con poca capacidad de dar, sea por narcisismo o por falta de conocimiento.Entonces ahi, en esos casos, uno de los dos la pasa bomba y el otro se chupa un clavo.
    Ambos, hombres y mujeres padecemos la consecuencia del tabú de lo sexual. La mujer es una puta si se pajea, el hombre es un puto si la novia le mete un dedo en el culo cuando están cogiendo. La mujer es una frígida si no la chupa, el hombre un impotente si no eyacula cada vez que coge.
    Ojalá cada vez se hable más de estos temas para que haya gente cada vez más libre. :) y más conchas en la cara! Y polleritas de colegiala!!

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